Atención Psicológica en violencia de género en Perú

Entrevista psicológica

La entrevista se realiza en función de Evaluación y Diagnóstico inicial de la persona afectada por hechos de violencia familiar o sexual que debe consignarse obligatoriamente en la Ficha de registro de casos de violencia familiar y sexual. En esta etapa se abordan los siguientes indicadores: físicos, cognitivos, emocionales y comportamentales, impresión diagnóstica, acciones realizadas y el tipo de intervención a realizarse.

Objetivos

Brindar alivio al estado emocional de la persona y facilitar un espacio para la expresión de su situación, análisis y toma de conciencia de la misma.

Ampliar la información obtenida en el proceso de admisión y conocer con mayor profundidad la problemática, para lo cual se debe explorar sobre la historia de vida, los antecedentes de la violencia, el impacto de la experiencia vivida, los recursos y estilos de afrontamiento con los que cuenta la persona.

Realizar la evaluación del caso que permita construir una adecuada estrategia de trabajo respondiendo al pedido de ayuda de la persona.

Brindar información y orientación especializada sobre su problemática, derechos, recursos a los que puede apelar y las alternativas con las que cuenta para enfrentar la situación (terapia, proceso legal) incluidas las derivaciones correspondientes.

Si se advierte la existencia de algún trastorno psicopatológico de gravedad que deba ser atendido en una institución especializada, el o la psicóloga/o realiza la derivación correspondiente.

En caso que el servicio legal del CEM lo solicite o frente a una situación de alto riesgo debe realizarse el Informe psicológico de parte que dé cuenta del estado en que se encuentra la persona en el momento en que acude al servicio. La evaluación y diagnóstico inicial realizado son los insumos utilizados para la elaboración de dicho informe.

Características:

La entrevista debe ser realizada por el personal de psicología del CEM, debidamente capacitado en temas de género, violencia y manejo de técnicas de entrevista.

La sesión dura aproximadamente de 30-45 minutos. Sin embargo, puede haber algunas atenciones que requieran de una segunda sesión para terminar de explorar y comprender la experiencia vivida a fin de elaborar un adecuado Plan de Acción. De ser así, se puede ofrecer una segunda sesión que permita completar la información.

La/el entrevistador hace ingresar a la persona al lugar donde se debe realizar la entrevista; la saluda, le ofrece asiento y se presenta informando su nombre, apellido, profesión.

Luego explica los objetivos y alcances del servicio, evitando crear falsas expectativas e indica el tiempo aproximado de la atención.

Es importante proporcionar información sobre la dinámica de la violencia familiar y sexual: consecuencias, mitos y prejuicios, círculo de la violencia, sentimientos característicos, derechos de la persona, procedimientos legales e instancias a las que puede acudir.

En todo momento se debe reconocer lo difícil que debe ser para la persona afectada hablar de lo vivido y valorar el pedido de ayuda como un recurso personal que expresa sus ganas de superar o terminar con la violencia que vive.

 Mensajes

 Es importante hacer llegar a la usuaria/o los siguientes mensajes:

Que se cree su versión y que es entendida.

Que nada justifica un hecho de violencia.

Que la violencia es exclusiva responsabilidad del agresor.

Que no debe pretender cambiar el comportamiento del agresor. Las disculpas o promesas generalmente son parte del ciclo de la violencia.

Que existen diversas formas de violencia, además de la física.

Que la violencia familiar en particular tiene una dinámica propia (circulo de la violencia) y está legitimada por mitos y prejuicios.

Que se reconoce lo difícil que es para la persona afectada hablar de lo vivido y que se valora el pedido de ayuda como un recurso personal que expresa sus ganas de superar o terminar con la violencia que vive.

Que los efectos de la violencia pueden ser perjudiciales para ella y sus hijos e hijas, aun cuando no sean testigos de lo que sucede.

Que no está sola/o y que se le brindará apoyo y protección.

Que se respetarán sus decisiones. Que no se le retirará el apoyo, porque puede no estar preparada para tomar algunas decisiones; sin embargo, es esencial no reforzar la conducta de regreso a la situación de peligro.

Que la violencia atenta contra los derechos humanos y que las leyes la protegen.

Que tiene derechos como persona usuaria de los servicios del CEM, así como derecho a acceder procedimientos legales y demás instancias estatales de apoyo.

Condiciones generales y pautas para la entrevista:

El ambiente debe ser cómodo, privado y carente de distractores o ruidos molestos. Se debe prohibir las interrupciones durante el desarrollo de la entrevista.

Atender a la persona sola, asegurando la confidencialidad.

Se debe permitir que la persona se exprese con amplitud y escuchar con atención lo expresado y mantener el contacto visual de tal forma que genere tranquilidad y confianza. La persona debe sentirse valorada y segura.

No hacer gestos o expresiones de desaprobación, ni reaccionar con sorpresa o disgusto. No utilizar frases como “¿Qué ha hecho para que la maltrate?”, “¿Por qué lo permite?”, “¡yo nunca dejaría que me pase!”. Estas expresiones refuerzan en la persona afectada su sentimiento de debilidad y menoscaban su autoestima. Cambiar el uso del ¿por qué? por ¿Cómo así? El ¿por qué? tiene una connotación de cuestionamiento y de confrontación que pueden hacer sentir a la persona que está siendo juzgada.

No se debe hacer sentir a la persona, culpable de la violencia, ni se emiten juicios sobre su conducta, ni se debe dudar de la veracidad del relato.

Se debe abordar directamente el tema de violencia preguntando con tacto y cautela. No revictimizar.

Se debe respetar el proceso de reconocimiento y salida de la violencia y no debe forzar ni presionar la toma de decisiones por parte de la persona afectada. Nunca se debe tomar decisiones por la persona afectada. Sin embargo, si identifica situaciones de riesgo deben ser señaladas como parte de la prevención y el cuidado en la atención.

El silencio, la distracción y la falta de consideración o de interés al relato constituyen un agravio a la persona.

No se debe dar la sensación de que todo se va a arreglar fácilmente.

No infravalorar la sensación de peligro expresada por la mujer.

En caso de violencia familiar no se debe recomendar terapia de pareja ni mediación familiar, ni ningún tipo de tratamiento en donde la víctima deba establecer una relación con el agresor.

Promover en la persona un rol activo en la solución de su problemática.

Explorar sobre sus recursos internos y externos, como redes de soporte familiar, amigos/as de confianza.

Examinar la existencia de algún trastorno psicopatológico de gravedad que deba ser atendido en una institución especializada. En tal caso se debe realizar la derivación correspondiente.

2. Intervención en crisis:

Se realiza frente a un estado de crisis, es decir, cuando una persona se encuentra viviendo una experiencia en su vida que parece ser insuperable con los métodos usuales de resolución de problemas que ha utilizado en el pasado. Vive un periodo de desorganización y de alteración durante el cual intenta diferentes soluciones, sin tener los resultados que le permitan superar la experiencia.

Al hablar de la violencia familiar, la crisis es vivida por la persona cuando encuentra que los métodos usuales con los que enfrentaba la violencia no están siendo eficaces, y busca ayuda. La crisis es también una oportunidad que permite a la persona tomar conciencia del daño y el riesgo en el que se encuentra.

En el caso de la violencia sexual, la persona debe enfrentar una experiencia que ha irrumpido en su vida afectando su funcionamiento diario.

 Las personas en crisis suelen presentar síntomas: ansiedad, sentimientos de desamparo, confusión, cansancio, síntomas físicos y desorganización en el funcionamiento de sus actividades familiares, laborales y sociales.

Objetivos:

Restablecer el equilibrio emocional de la persona.

Fortalecer los recursos emocionales de la persona para hacer frente a la situación de violencia vivida.

Condiciones de la intervención

La intervención debe ser realizada por el personal de psicología del CEM capacitado en temas de género, violencia y manejo de técnicas de entrevista.

La intervención en crisis suele producirse en la primera sesión, con un tiempo de duración aproximado de 1 hora, pudiendo extenderse media hora más. Sin embargo, dependiendo del estado en que se encuentre la persona, el/la profesional evalúa el tiempo necesario para una adecuada atención.

En caso que la situación de crisis no permita brindar una atención individual, se le pregunta si ha ido acompañada con alguien de confianza que pueda estar presente en la atención.

El/la profesional de psicología debe permanecer calmado/a y transmitir serenidad, a pesar de lo que sienta respecto a la situación. Debe contener y colocar límites con respeto y cuidado. No debe infravalorar la sensación de peligro expresada por la persona en crisis.

Si fuera necesario tomar decisiones urgentes como medida de protección frente a algún riesgo detectado, éstas deben ser conversadas con la persona afectada. Nunca debe tomarse decisiones por ella.

En caso de violencia familiar, no se debe recomendar ningún tipo de tratamiento que implique que la víctima establezca una relación con el agresor.

Si la crisis es muy severa y no se logra restablecer la calma o cierto equilibrio emocional, la persona debe ser derivada a un establecimiento de salud (centro o puesto de salud) donde se evalúa si es necesaria atención médica.

Luego de la primera intervención, se deben plantear dos o tres sesiones de seguimiento en la misma semana o la siguiente semana como máximo.

Pautas para la intervención en crisis

Realización de contacto psicológico y establecimiento de la alianza terapéutica Se basa en la empatía, la escucha y el reconocimiento de la experiencia de la persona. Se le invita a que cuente el motivo de la consulta, sus afectos y su conducta frente a la violencia vivida. La persona debe sentirse escuchada, aceptada, entendida y apoyada, lo que a su vez conduce a una disminución en la intensidad de la ansiedad.

Analizar las dimensiones del problema El análisis se realiza a partir de la historia de la experiencia, explorando sobre hechos relacionados con la situación ocurridos con anterioridad, el momento en que se dio la violencia y las eventuales dificultades que se encuentra para enfrentar dicha situación: “quién, qué, dónde, cuándo, cómo”. Se requiere saber quién está implicado, qué pasó, cuándo.

Sondear las posibles soluciones. Se identifican las posibles soluciones inmediatas y los pasos para lograrlo, así como aquellas de mediano plazo. Con esto se lleva a la persona en crisis a generar alternativas, seguido de otras posibilidades. Se deben analizar los obstáculos para lograr estas soluciones.

Asistir en la ejecución de pasos concretos Se facilita alguna acción concreta que signifique una decisión inicial para enfrentar la situación de crisis; por ejemplo, acudir a una casa refugio, realizar una denuncia por violencia sexual, etc.

Seguimiento para verificar el progreso Se realiza a partir de los pasos planteados como parte de la resolución de la crisis. Por ejemplo, seguimiento a la derivación a la atención especializada.

Consideraciones generales

Tanto en la evaluación y entrevista psicológica inicial, como en la intervención en crisis, se debe tener en cuenta la edad de la persona afectada. Se plantean las siguientes consideraciones:

En el caso de niñas, niños:

Realizar la entrevista inicial a los progenitores o algún familiar a cargo, sobre el abuso sexual o la violencia ocurrida.

Si es una situación de incesto, no entrevistar al agresor.

Garantizar un espacio físico adecuado para el trabajo con niños y niñas, seguro y privado.

Realizar una entrevista diagnóstica con el niño o niña. Realizar actividades que permitan, a través del juego, colores, papel, muñecos, crear un clima de confianza para que el niño o niña pueda expresar lo ocurrido. Recordar que ellos y ellas, a diferencia de los adultos, comunican lo que sienten no necesariamente a través de la palabra.

Explorar sobre cambios en la conducta y síntomas frecuentes. No exponer al niño o niña a la narración del hecho una y otra vez.

En el caso de adolescentes:

Tener en cuenta las consideraciones para el caso de niños y niñas.

Realizar la entrevista inicial a solas con el/la adolescente. Si está acompañada por algún familiar se le pide que espere afuera hasta conversar con él o la adolescente.

Informar al/la adolescente que se conversará con su familiar, pero que lo tratado con él/ella es confidencial y no será revelado.

Si hubiera alguna situación de riesgo, informar al/la adolescente que ésta será dialogada con su familiar. Luego se hará pasar al familiar para conversar a solas con él o ella.

Recordar que los y las adolescentes necesitan un clima de confianza y tener la seguridad de que no serán culpados o castigados por el hecho.

Tomar en cuenta la decisión del/la adolescente sobre la denuncia.

En el caso de personas adultas:

Tener en cuenta las consideraciones anteriores.

Si la persona va acompañada por algún amigo/a o familiar, conversar con la persona afectada a solas y luego preguntarle si desea que su acompañante ingrese a la entrevista.

Escuchar y respetar el proceso personal respecto del reconocimiento y salida de la violencia.

Preguntar sobre la violencia ocurrida y por episodios anteriores.

Si la violencia ha ocurrido en otras oportunidades, preguntar cómo así esta vez se decidió a pedir ayuda.

Reconocer junto con la persona este pedido de ayuda como una oportunidad de cambio.

No juzgar, no criticar, no culpabilizar por lo ocurrido.

Las situaciones de violencia que  se presentan dependiendo de la gravedad puede tener un impacto emocional en la persona que recepciona el caso  y puede quedar invadido por los mismos sentimientos que la víctima generándose diferentes reacciones, por ello es de vital importancia conocer y manejar la guía del abordaje psicológico de una manera muy eficiente.

Además  se hace necesario tener en cuenta  los diferentes elementos involucrados en el  abordaje psicológico y tener siempre presente que: varían los elementos a tomar en cuenta si se trata de un adulto, un adolescente o un niño.

Por José Antonio Trujillo

Referencias:

Guía de Atención Integral de los Centros “Emergencia Mujer” – MIMDES

Revista de Trabajo Social – Uruguay –Año XVI-N°24 –2002 –ediciones EPPAL

CORSI, J. (1994): “Violencia Familiar: una mirada interdisciplinaria sobre un grave problema social”. Ed. Paidos, Argentina.

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